7 CAJAS

Escrito por carlosliendro 20-08-2014 en CINE. Comentarios (0)

Por fin pude ver 7 CAJAS. había escuchado unos comentarios por radio y después circulaba de boca en boca, como aquellos buenos espectáculos que no tienen prensa.

Al principio me parecía que el director tomaba todo los 'cliches' de Hollywood. Una velocidad de la cámara, con un sonido atronador que nos mete en la violencia de la película y el suspenso. Era una historia bien contada, y con los 'buenos deberes', como hacen los miles de cineastas (y estudiantes de cine) Latinoamericanos: copiando lo hace la gran industria del norte.

Pero la película tendría su orginalidad. Pudo haber sido filmada en cualquier mercado de una gran ciudad con su gente y sus marginales. Podía ser México, Santiago de Chile, Lima, Buenos Aires, Río de Janeiro, pero era Asunción en Paraguay.

La historia gira alrededor de la gente que trabaja de changas en un gran mercado. Son jóvenes, son marginales intermediarios. Su originalidad está no en el lenguaje (no solo el lenguaje semiótico de las imágenes), sino en la polifonía de idiomas que se escuchan (guaraní, español, coreano o chino, inglés), y como luego el guionista (que también es el director) entrecruza los personajes.

El suspenso que logra- donde nos lleva imantados a saber como sigue, como en los cuentos policiales- no tiene una sola línea, donde uno puede adivinar quien es el asesino. Las historias se mezclan entre las necesidades, las codicia, la impunidad, la corrupción, en como interactúan. Hasta se dan el lujo los realizadores, de poder haberla terminado antes e igual saldríamos con ese sabor amargo; pero no terminá así.

La película recibió varios premios, pero su universalidad- al pintar su aldea, como diría Tolstoi- está en mostrar esos mundos que están invisibles. El mundo de los que sobreviven día a día, mezclados con la tecnología de la televisión, los celulares y en medio de un crimen que no saben en el que están inmersos (una mirada a lo Edgar Allan Poe, de 'La carta robada').

Vi mucha gente joven, como adultos muy mayores, que se reían a carcajadas, porque nos recordaba lo que hace nuestra polícia, los personajes que en su ingenuidad y perversión nos conmovían hasta quererlos tiernamente. Una de las mejores escenas, es cuando suben a una camioneta policial, a dos de los personajes, que estaban buscando la casa y el novio de una embarazada, que estaba pariendo en un hospital; a un travesti que trabajaba en la noche; a un detenido- por una situación anterior, donde había muerto otro que trabajaba con él; y como no consiguen otro móvil, suben al cadáver a la misma camioneta. Podría haber sido una comedia de enredos, pero va más allá: está mostrando la realidad, el subsuelo que tienen las grandes ciudades, y la angustiada vida de los que viven al día.

De los jóvenes que estaban en el cine, me llevé la esperanza- y no sé porque pensé que había varios cineastas- ojalá aprender a filmar estas historias; que sin perder la técnica que pide el cine del norte (por eso la ubica como un thriller), muestre nuestras historias Latinoamericanas, ya no solo en el realismo mágico de la literatura, sino del humor y la realidad de la calle.