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Eduardo Tato Pavlovsky 1933- 2015

Eduardo Tato Pavlovsky 


Cuando lo vinieron a buscar un ‘grupo de tareas’ en 1976, se presentaron como ‘los gasistas’. Así era como entraban en escena los personajes de su obra de teatro en ‘El señor Galíndez’. Esa obra de 1973, se adelantaba a todo el horror que nos toco ver durante la última criminal dictadura cívico- militar. Secuestro, tortura, muerte, órdenes de alguien a quien no se conocía.  Aquella vez, cuando los servicios vinieron a buscarlo, Pavlovsky pudo escapar por los techos y evitó ser ‘chupado’, como se decía en esos días oscuros donde la gente desaparecía. Vivió su exilio en España.

Recien recibido de médico muy joven por los ‘50, comenzó su formación de psicoanalista, hasta llegar a ser miembro didacta de la APA (Asociación Psicoanalítica Argentina), luego va a aprender psicodrama con su creador: Jacobo Moreno, en New York. Toda la formación Latinoamericana de Psicodrama comienza con lo que supo divulgar y capacitar el dr. Eduardo Pavlovsky. Pero era esa clase de tipo que no caben en un solo frasco. Con los acontecimientos del país por 1969 (lease Cordobazo), rompe con la APA, con el grupo Plataforma elevan un manifiesto, sobre el lugar que debería ocupar el psicoanálísis en lo social- político y en la salud de la población.

Había comenzado a participar en grupos de teatro como actor y también como dramaturgo. Sus obras por la década del 60 (El robot, La cacería, La mueca), tienen la influencia de Samuel Beckett. Por eso ’Esperando a Godot’, era su favorita,  ver esa representación, lo llevó a actuar, a escribir teatro. Luego hizo cine (‘El santo de la espada’ de Torres Nilson(1970), ‘Miss Mary’, ‘Los chicos de la guerra’, ‘El exilio de Gardel’ y ‘La nube’ dirigidas por Pino Solanas), con más actuaciones llegada la democracia en el 83. ‘Cuarteles de invierno’ (1984), fue la adaptación de la novela de Osvaldo Soriano. Allí Tato hace del boxeador Tony Rocha, un perdedor, que va a enfrentarse al pugil de los militares para los festejos del pueblo. Imágenes que recordaban directamente al Mundial de Fútbol del ‘78.

Aquellos que estudian sus obras de teatro pueden ver que hay un dramaturgo antes de la dictadura, otro apenas llegada la democracia (Pablo, Potestad, Paso de dos) y luego otro de los 90 y principios de siglo, con ‘Variaciones Meyerhold’, presentada en el V Festival Internacional de Buenos Aires.

Como alumno y luego como docente de su escuela de Psicodrama me han quedado muchísimas enseñanzas. Una de ellas era esa simple pregunta ética: ¿qué hacemos con lo que sabemos?, conocía muy bien (desde su formación de médico, de psicoanalista, de creador o de militante político) como el saber estaba en manos de las élites, y que tanto la cultura, la educación, la salud siempre estan en riesgo de quedar para pocos. Allí estaba su ‘multiplicación dramática’ de tantos frentes para que pudiera llegar a todos.

Carlos Liendro

(aparecido en PULSACION n# 12)


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